17 octubre, 2026

«El David Marrón» abrió con arte y reflexión las jornadas de pedagogía decolonial

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Lic. María Eugenia Montero

Cambiar la mirada, eso es lo que propone con gran altura y desde el arte teatral, David Gudiño, con su obra “El David Marrón”.
La puesta en escena se hizo en la apertura de las Primeras Primeras Jornadas de Pedagogía Decolonial bajo el lema “Otras prácticas son posibles”, que se está desarrollando en nuestra ciudad, organizadas por el colectivo Pedagogía Decolonial Jujuy.
Fue en el Teatro Mitre, en su sala mayor, y este detalle es sin dudas un gran paso en el proceso que debemos atravesar para rearmar una sociedad diferente libre de racismo.
Antes de la función, los organizadores muy emocionados por esta programación, dieron la bienvenida a los asistentes, valoraron que el escenario más importante del arte de Jujuy se abra a esta propuesta, y dieron inicio a las jornadas que continuaron con talleres y charlas a lo largo de la semana y que concluirán este lunes, a las 14, con el Taller “Ciudadanía e identidad”, a cargo de Tania Quipildor, en el IES 5 “José Eugenio Tello”.


Comenzar con una obra teatral, habla de que el arte es en muchas ocasiones el aclarador de algunas cuestiones y reflexiones, interpelando desde el escenario, respetuosamente, mostrando con belleza una realidad doliente que lleva siglos sin curar.
David Gudiño es el artista militante sobre el escenario, que en este caso mezcla en su creación, su propia historia, la de su pueblo, la de nuestra región y de nuestro país, la que vivió y palpó, y la que de un tiempo a esta parte entendió de otra manera. El actor desde su humanidad, realizó un proceso de descubrimiento propio y del sistema social que hasta hoy impide algunos accesos a derechos, de personas marrones. Antes de su presentación en Jujuy, contó la experiencia y la revelación que le significaron encontrarse con el Colectivo Identidad Marrón.
Entonces, desde su nombre real, David (Gudiño), hace una extrapolación entre el significado de una obra trascendental y universal como “El David” de Miguel Ángel, realizada en mármol en el 1500, y que se encuentra en la Galería de la Academia de Florencia, en Italia; la réplica en yeso de “El David”, que se encuentra en el Museo de Cárcova de Buenos Aires (y que es con el que el personaje interactúa en la obra); y “El David Marrón”, nombre que le pone su amante, Juan, en la historia, un abogado rubio y blanco del que se enamora, y con el que vive una relación que pone en evidencia las distancias entre sus oportunidades y la de su pareja.
Cambiar la mirada. Es el cambio necesario y urgente.
La obra de teatro también se refiere a “La Cautiva”, escultura de la que también hay una réplica en ese museo, que recorre junto a Juan, tratando de explicar estas creaciones. Recordemos que “La Cautiva” es una obra del argentino Lucio Correa Morales, que representa una fuerte crítica a la campaña del desierto, mostrando a una mujer tehuelche y sus hijos, capturada por la civilización. Y entonces se pregunta “¿Y si yo soy la Cautiva y vos sos Goliat?”, porque en ese cambio de mirada, el David de la obra cuestiona el heroísmo de David en la historia que conocemos.


El amor, las oportunidades, el prejuicio, el racismo en su máxima expresión, se analizan desde el arte, en esta propuesta que llegó a Jujuy por segunda vez, y que termina con la verdadera imagen reproducida, y esta vez en el escenario mayor del Teatro Mitre, de “El David Marrón”.
Es una puesta muy cruda y a la vez muy emocionante, que sirvió para disparar los debates y reflexiones de la programación de estas primeras jornadas de pedagogía decolonial.
Todavía hay mucho por hacer y en el camino, es sin dudas un gran acierto, apuntar a este proceso desde la educación.

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