El Indio Solari, ícono y nombre fundamental en la historia de nuestro rock, falleció esta mañana

Hay personalidades de nuestro país que con sus partidas enlutan profundamente todo. Hoy es uno de esos días en que el país llora, lamenta, recuerda y le dedicará el día a un artista sensato, que fue un fenómeno en la historia del rock nacional, un prócer en su arte, y un sabio que habló poco y no fue para nada mediático, pero que cada vez que abrió la boca fue para dar lecciones de vida y de filosofías reales.
Murió el Indio Solari, líder de los Redonditos de Ricota, a los 77 años. El cantante, personaje central de la música popular de los últimos 40 años, padecía Parkinson; falleció en su casa de Parque Leloir; había dejado los escenarios en 2017.
Quizás era algo para lo que el público argentino se venía preparando desde que anunció su enfermedad, y luego su retiro de los escenarios, pero siempre la muerte es un momento que apaga.
La diferencia con artistas, creadores, luces a la hora de cantar realidades, es que después de ese momento, surge lentamente, pero de forma aliviadora de la inmortalidad.
El Indio Solari, tenía la particularidad de explotar espacios enormes al aire libre, casi sólo con el “boca a boca”, en un momento en que las redes no existían, y a la vez hacer una música exquisita. Es el claro ejemplo y de los poquísimos que provoca una masividad inusitada, que hasta requería fuertísimos operativos de seguridad, para cantar, bailar y hacer pogo, escuchando letras impresionantes y música de gran calidad. Un fenómeno que rara vez se produce, pero que ojalá se repita en algún momento, con algún gran artista.
Las “misas ricoteras” como se nombraba a sus presentaciones, eran realmente rituales, con largas procesiones (de todo el país) hacia ese punto de encuentro. Sus recitales eran todo un acontecimiento tanto como con la banda, como luego en su camino solista, donde apenas surgía el “rumor”, comenzaba a prepararse toda la ceremonia y la programación de cada seguidor, que no sólo disfrutaba de un show, sino que viajaba distancias enormes en muchos casos, llegaba mucho antes del recital, compartía con otros ricoteros del país, se vestía para la ocasión, hasta que por fin llegaba el encuentro con él, y su música, y el ritual de bailar, cantar, gritar, y con “Ji ji ji” el pogo más grande. Eso eran las misas.
Un largo recorrido
Su nombre era Carlos Alberto Solari, y nació en Paraná, Entre Ríos, el 17 de enero de 1949.
Conocido como Indio Solari, fue miembro fundador y cantante de los grupos Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado y El Míster y los Marsupiales Extintos.
En 1975, en la ciudad de La Plata, formó Los Redondos junto a Skay Beilinson. La banda editó nueve álbumes de estudio hasta su disolución, en 2001. La carrera de Solari continuó en 2004, cuando presentó el primer álbum de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado titulado “El tesoro de los inocentes”. Le siguieron varios más.
Su último recital en vivo fue en Olavarría 2017. Luego se dedicó a trabajar en estudio y a publicar libros.
En 2020, ofreció un concierto en el que participó de manera virtual mediante técnicas holográficas, y en 2023 confirmó su retiro de los escenarios debido a la enfermedad de Parkinson.
Su voz y el uso de metáforas en sus letras para muchos lo convirtieron en un icono de la contracultura en la escena del rock argentino. Su imagen pública se caracterizó por su escasa aparición, y quizás eso era lo que se reflejaba en el uso de lentes negros siempre, entrevistas y escenarios. Fue uno de sus sellos, que seguramente hablaba de su no banalización en los medios masivos, de la preservación de su intimidad, y de lo misterioso y enigmático de su imagen.
En 1995 recibió un Premio Konex, el “Diploma al Mérito”, como uno de los mejores cantantes de la década de su país, y nuevamente en 2015 el Konex de Platino al Mejor cantante de rock de la década.
El 12 de marzo de 2016, durante un recital en Tandil, anunció frente a su público: “Se dice por ahí que tengo una enfermedad. Sí, es verdad, Mr. Parkinson viene pisándome los talones. Pero bueno. Así es la vida”.
Cada tanto hablaba del avance de su enfermedad son mucha sinceridad para con sus leales seguidores. Él reconocía que tenía una dolencia “muy jodida e invalidante”, pero agradecía contar con el tratamiento adecuado, y se solidarizaba con quienes no tenían esa posibilidad. Siempre con los pies sobre la tierra.
Con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado demostró que el fenómeno no tenía que ver con el nombre de la banda, era él.
Sus misas ricoteras en el interior del país movilizaron a cientos de miles de personas.
La última aparición pública del músico fue a mediados de mayo, cuando recibió un Doctorado Honoris Causa de la UBA (Universidad de Buenos Aires). En este acto, la universidad repasó su trayectoria como líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y luego de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.
Y su última “presencia” –entre comillas- en los escenarios fue en un recital de los Fundamentalistas en La Plata, donde participó sorpresivamente a través de un video grabado, cantando temas como Nike es la cultura, Tarea Fina y Pool, Averna y Pausa.

