28 junio, 2026
Lic. María Eugenia Montero

Los artistas de las Yungas de Jujuy, han mostrado en este tiempo un gran compromiso con la naturaleza y el paisaje del lugar, y con la cultura originaria. Miguel Ángel Castro no es la excepción, y en la obra que está exponiendo en el Centro Cultural Culturarte (Sarmiento y San Martín), lo deja muy claro.

Estamos transitando los últimos días de la muestra, que permanecerá hasta este martes en la planta baja de este espacio cultural.

Me atrevo a definir sólo por ponerle un nombre, que el público se encontrará con cuadros, esculturas e instalaciones, pero la verdad es que muy alejado de los pinceles, bastidores y cinceles, es un paseo por los caminos de mi tierra (porque soy de Ledesma), embellecido desde la poesía de un artista plástico que no se ató a los pinceles. Fue dando forma a elementos que buscó, encontró y observó de una manera muy afectuosa, en el río, en la banquina de la ruta, en los campos de cultivo de la caña de azúcar, en fin, al aire libre.

Recorrer con el ojo sensible del artista estos espacios, buscando ramas, piedras, hojas, y cuanto material haya quedado ahí perdido porque no toca elementos vivos, y con su intervención asumen una función estética, que valiosamente llegó a la sala de Culturarte.

Y entonces es una invitación al público en general, a todos nosotros, que pasamos por distintos lugares sin apreciarlos, a encontrarlos en este espacio, y entender que la naturaleza es bella en todas sus formas.

Y la belleza no es lo único que destaca este creador, sino también exalta la necesidad de cuidar esa naturaleza que nos envuelve y es tan útil a nuestra existencia.

La muestra propone en distintos formas y tamaños, obras como “Lily la Mona”, “Madre Yunga”, “El bufón del león”, “Los alegres”, “El picaflor”, “Núcleo”, “Niño Yunga”, etc.

En la obra “Nagori” particularmente, se refleja el espíritu de esta muestra que es mostrar lo que nos deja la tierra. “Nagori” es una palabra japonesa que significa literalmente «la huella de las olas», es decir lo que deja la espuma y el agua, que poéticamente podría hablar de los recuerdos, de los aprendizajes, lo que nos queda de otros. Y en este caso, se trata de elementos de la naturaleza, que ella nos deja, y de no ser por este artista que los recoge y los transforma en arte, ya hubieran sido olvidados, perdidos.

La muestra cuenta con una reseña ambiental que firma la ingeniera en recursos Naturales y Medio Ambiente, Elina López, que destaca que “Yunga representa uno de los sistemas naturales más biodiversos de la Argentina, brindando múltiples servicios ecosistémicos.

Al recorrer la obra, se pueden observar diferentes elementos naturales provistos por la naturaleza en su enorme generosidad. Los materiales fueron recolectados desde una actitud respetuosa con el ambiente (evitando la extracción de organismos vivos) dentro de la zona de influencia de la ciudad de Libertador General San Martín, departamento de Ledesma”.

Ella describe el proceso de trabajo desde el respeto a la tierra de la siguiente manera: “El artista en su andar al aire libre suele recorrer diferentes paisajes de la zona, desde el lecho del rio, la banquina de la ruta y los campos de cultivo de caña. Y no es casual, es en estos sitios donde mayormente ocurre el hallazgo inesperado de ese elemento que llama la atención. El rio San Lorenzo, luego de las crecidas de verano, pone a disposición sobre su lecho, piedras, ramas, cortezas de árboles, semillas… En Ia banquina de la Ruta Nacional 34 se encuentran mariposas que terminaron su vuelo tras el infortunio de un choque con los automóviles. Y, en los caminos que atraviesan los campos de cultivo de caña, suelen aparecer plumas y los caparazones de caracoles”.

Y concluye que la muestra “nos invita a tener una mirada más allá del objeto. Reconocer su espacio y el territorio que sostiene esa biodiversidad y, a reconocernos como parte del ambiente”.

La muestra puede visitarse en horario comercial.

Dice sobre esta muestra, la licenciada María Elena Lizonda: «‘Yunga’ no es casualidad, es intencionalidad. Es saber mirar donde nadie ve. Es saber descubrir y exponer lo que está latiendo a flor de la faz, eso que a menudo pasa inadvertido para el oído y la vista apresurada. Es arte puro, tan puro como la naturaleza que nos embelesa, esa que se incorpora y se presenta en una producción exuberante, creando una simbiosis perfecta entre el hombre y la tierra, y promoviendo una conexión profunda y consciente con el medio ambiente».

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.